Tips para padres

Si tienes dudas o miedos no tienes que preocuparte: Aquí podrás encontrar un listado de los mejores consejos para que puedas disfrutar de ser padre.

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PEDIATRÍA

¿Cuándo llamar al pediatra?

Si ya eres mamá, seguro te has hecho esa pregunta más de una vez. Entérate cuándo estás exagerando y cuándo sí amerita acudir al doctor.


Son las 2 am y tu bebé llora y tiene fiebre. A las 8 pm tu hijo de tres años se cayó y se pegó en la cabeza, pero ya está jugando. Tu niña de 7 tiene un piquete de mosco con nada buen aspecto. ¿Qué haces?
 

  1. Esperar a que evolucionen los síntomas
  2. Darle remedios caseros
  3. Llamar al pediatra


La respuesta correcta es “llamar al pediatra”. Siempre que tengas una duda de si tu hijo podría empeorar o qué debes hacer para que se sienta mejor, es mejor tomar la decisión asesorada por un especialista. Es importante construir una relación con tu pediatra, tener la confianza de que te va a contestar en cuanto le sea posible y que no te va a dejar sola sin importar la hora, fecha o lugar en donde estés.
 

Algunos síntomas importantes para saber que los niños necesitan ayuda médica son:
 

Fiebre. Si tu hijo presenta más de 37.8 grados centígrados, es posible que su cuerpo esté elevando su temperatura para combatir una infección. Esto no necesariamente es malo, es una defensa de su cuerpo. Sin embargo, si la fiebre no cede o persiste y está acompañada de otros síntomas como salpullido, vómito o diarrea, no dudes en preguntar a su doctor qué debes hacer.

Vómito y diarrea. Si se presentan más de una vez puede tratarse de una infección y hay riesgo de deshidratación, así que es mejor asesorarte con el pediatra.

Golpe. Siempre que tu hijo se golpee fuertemente, es conveniente llamar al médico. Debes mantenerlo bajo observación para estar atenta de que no presente ningún síntoma derivado. El vómito, los mareos y la confusión son señales de que hay que llevarlo a revisión.

Enfermedades respiratorias. Una gripe común no es para alarmarse, pero si el pequeño presenta dificultad para respirar, dolor de oído, tos o nariz tapada persistentes es mejor pedir ayuda profesional.

Recuerda que tú conoces mejor que nadie a tu hijo y sabes si algo no anda bien. No dejes de asesorarte por pena a molestar a tu doctor. Recuerda que su trabajo es ver por el bienestar de sus pacientes.


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