Tips para padres

Si tienes dudas o miedos no tienes que preocuparte: Aquí podrás encontrar un listado de los mejores consejos para que puedas disfrutar de ser padre.

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RECIÉN NACIDO

¿Por qué llora un recién nacido?

Es prácticamente inevitable que vivas alguna crisis de llanto, pero puedes tomar algunas medidas para prevenirlas, o al menos estar informada sobre por qué ocurren.


Hambre Debes estar atenta a las señales tempranas. Un bebé hambriento comenzará a hacer ruiditos y mostrarse inquieto. Este es el mejor momento para alimentarlo. Después de eso, empezará a llevarse la mano a la boca y a voltear la cara para buscar tu pecho, aquí ya se está poniendo incómodo y muy pronto comenzará a llorar. Recuerda que alimentar a un bebé llorando es más difícil, pues antes tendrás que calmarlo.

Sueño Con el sueño pasa un poco lo mismo. Un neonato necesita dormir hasta 16 horas al día, algunos más. Cuando un bebé está sobre estimulado o cansado, comienza a estar inquieto, bosteza, parece tener la mirada perdida o chupa sus dedos. Si ya comió, es probable que lo que necesite es dormir. Recuerda que tu bebé se arrullaba en tu vientre, así que en lugar de colocarlo en su cunita, es mejor cargarlo y mecerlo con movimientos rítmicos y un “shhh” que imite los sonidos de tu útero.

Pañal No solo puede tratarse de que está sucio, sino de que tu bebé está rozado, algo le lastima la piel o le raspa, o lo tiene demasiado apretado. Si tu bebé no deja de llorar, vale la pena revisar que todo esté bien por esta zona.

Cambio de posición Seguramente te ha pasado que contigo no deja de llorar pero cuando alguien llega a cargarlo, para. Muchas veces un cambio en la manera de cargarlo, de ritmo o de posición es todo lo que se necesita.

Temperatura Muchas veces tendemos a abrigar de más a los bebés. Revisa que no esté demasiado acalorado (sudor en su cabecita, mejillas rosadas, piel caliente). Si vives en un lugar frío, podría faltarle abrigo.

Cólico El cólico se define como un llanto incontrolable de más de tres horas al día, tres días o más a la semana por al menos tres semanas en un bebé saludable y con todas sus necesidades cubiertas. Esta condición mejora a los tres meses de edad y tu pediatra te puede recomendar algunas medidas para ayudar a tu bebé.


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